viernes, 22 de octubre de 2010

Aquel día

Aquella tarde habíamos conversado por teléfono y quedamos en salir a tomar un café después del trabajo, para matar las horas que restaban me puse a leer y en ratos entre a FB solo para curiosear algunas fotos y entablar conversación con amigos de las redes sociales; el momento se estaba acercando y con ello cierto temor por volver a verla, no sabia si había cambiado o seguía igual pues después de algunos años de dejar de vernos podrían haber cambiado muchas cosas.

Las manecillas del reloj seguían su curso y con ello los nervios de un encuentro planeado unas horas antes, la vi llegar, observar su reloj y mirar de un lado a otro, me vio y me dedico una linda y tierna sonrisa, su paso firme y seguro hacia que mas de una persona volteara a verla no solo por el ruido que hacían sus botas sino porque sus pechos retaban la gravedad a cada paso que daba hasta llegar a la mesa donde la estaba esperando. Me pare, le di la mano y la salude de beso, nos abrazamos y nos quedamos un pequeño tiempo dejando que nuestro cuerpo hablara por si mismo, despues la tomé por la cintura y la invite a sentarse acto seguido pedimos café y platicamos de los ratos que habiamos pasado en aquellos lugares donde años antes había inundado una felicidad inmensa nuestros corazones, también platicamos de los proyectos que cada uno llevaba a cabo y como la vida esta vez nos colocaba en polos opuestos, las vivencias pasajeras y los compañero en turno, así pasaron las horas y las tasas de té y café cedieron su lugar a una pequeña caminata de despedida.  

Nos volvimos a abrazar esta vez bajo un cielo oscuro teniendo a las estrellas como testigos presenciales de lo que ocurriría después. Nos miramos a los ojos y el viento jalo nuestros labios en un tierno beso que poco a poco se fue transformando en algo más apasionado, me separe de ella y le comente que si le gustaría ir a un lugar mas discreto donde podríamos estar a solas sin la interrupción de la gente, ella solo me abrazo intentando escuchar el sonido de mi corazón, saco una pequeña risita y me jalo de la mano, caminamos hacia el auto, le abrí la portezuela y nos dirigimos hacia una habitación de un hotel un poco alejado del murmullo de una ciudad que nunca descansa.

Subimos por el elevador al tercer piso y lo único que se escuchaba en ese momento era el sonido de sus zapatos andar por el pasillo hasta llegar a la puerta numero 147, la abrí cuidadosamente, prendi la luz y la invite a pasar, se sentó en la cama cruzo sus piernas y se me quedo mirando, su risa coqueta confabulaba  con aquellos ojos dulces y transparentes color miel, me acerque a ella la tome por sus brazos y juntamos los labios de una forma tan tierna y tan apasionada que todavía recuerdo el sabor de la miel saliendo de ella, poco a poco bese sus mejillas, su cuello, le desabotone la blusa  y toque aquellos firmes pechos.... 

CONTINUARA...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay wow que lindo!!! mil gracias, de verdad, por cierto lamento mucho no haberte felicitado en tu cumple, pero es que tuve unos dias muy caoticos y ni tiempo de entrar al blogg tuve, espero que te la hayas pasdo increible y recuerda que si la vida te da mil razones para llorar, demuestrale que tu tienes mil y un razones para reir, un abrazo, de nuevo gracias.

LokCordura! dijo...

te ha quedao genial!! pero amos quieor leer de la cintura pa bajo jaja besosss

Anónimo dijo...

Por fin tiempo para leer, que intensas tus letras, la mezcla perfecta de amor y pasion, me has despertado la imaginacion jajaja, eso no es bueno mi imaginacion es muy activa, estare pendiente de tu proxima entrada... un abrazo